Conocí a Eli Leonardi en una de sus tantas exposiciones, porque si hay algo que recalcar en esta joven y prolifera artista es su permanente preocupación por dar a conocer su obra, que ya claramente marca un estilo y un cariz personal propio de los grandes pintores de todas las épocas. Hace un tiempo que Eli puso el foco de su obra en el estudio de los rostros de otros artistas, músicos, intelectuales y políticos, recreando con su particular visión del mundo no solo los cuerpos si no que la gran carga emocional que puede apreciarse en cada uno de sus cuadros. La obra de Eli Leonardi inquieta, porque moviliza al espectador tanto a nivel intelectual como en su faz sentimental. Nadie que este en presencia de uno de sus cuadros puede estar tranquilo: la figura te mira, te escruta, te interroga.
Eli, es quizás una de las más prolíficas y movedizas pintoras de su generación. Y una vez más asistimos a la liturgia mística de sus exposiciones.
CURADOR: J. Corradino
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